Mostrando entradas con la etiqueta Mitología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mitología. Mostrar todas las entradas

22/1/09

La última lámina

Ésta es la última lámina que he hecho para plástica. Sólo por el tiempo que he tardado en hacerla (todo un fin de semana, para desesperación de mis padres) merece un post aparte. Me he inspirado en el libro que le ha regalado a Juanjo Papá Noel, el "Diccionario Ilustrado de los Monstruos", de Massimo Izzi, inadecuado para leerlo antes de dormir, pero por lo demás me encanta. Para que lo disfrutéis vosotros también, escribiré la definición de cada monstruo.

Amphisbaena - (Europa). Serpiente fabulosa de dos cabezas, citada por muchos autores antiguos y medievales. Las dos cabezas se encuentran situadas en los dos extremos del cuerpo, y hacen que el animal sea capaz de moverse con igual facilidad en las dos dicecciones opuestas [N de la Transcriptora: ¡Como el metro!]. Además, los ojos de la Amphisbaena -que evidentemente son cuatro- son luminosos como luciérnagas, por lo que pueden alumbrar el camino del animal durante la noche. Según la apócrifa Epístola del Preste Juan, también tenía cuernos retorcidos de carnero [...].
Según Plinio el Viejo, las dos cabezas del animal eran necesarias para dar salida a la sobreabundante cantidad de veneno que generaba esta serpiente [...].

Escilia - (Grecia). Hija de Forcis y Hécate, o de Forbas y Hécate, o de Tifón y Equidna, o incluso de Lamia, Escilia era una doncella de gran belleza convertida en un monstruo horrible y peligroso por los celos de una diosa (Circe o Anfitrite). según una versión, Glauco se había enamorado de la doncella y había rechazado el amor de Circe, que en consecuencia había transformado a su rival en un monstruo de busto femenino, pero con seis cabezas de perro que salían de la cintura; según otra versión, en cambio, era Poseidón quien se había enamorado de Escilia, y entonces Anfititre, celosa, había rogado a Circe que transformase a la doncella en monstruo. Una tercera versión narra que Escilia, enamorada de Glauco, había rechazado las proposiciones amorosas de Poseidón, que la había castigado con la horrorosa metamorfosis. En Homero, Escilia tiene doce pies, y seis bocas sobre largos cuellos, que ladran incesantemente. En la iconografía posterior, se humaniza parcialmente, recuperando la parte superior de doncella seductora, cuyo cuerpo termina sin embargo, en cola de pez o de delfín, y de cuyos hombros salen cabezas de perro. Otras veces también se añaden a su imagen unas alas, ora de pájaro, ora de murciélago. [...]

Hipalectryon - (Grecia). Es el más conocido de los varios híbridos compuestos a partir del gallo [...] que gozaron de paricular auge en la Grecia del siglo VI a. C. El Hipalectryon tenía la cabeza y la parte delantera del cuerpo de caballo, y la parte trasera [...] de gallo. A veces lo vemos montado por un jinete, a veces solo. Según Richer, este monstruo misterioso, desaparecido posteriormente por completo de la historia del simbolismo griego, tenía un preciso significado astrológico: el caballo, animal unido al agua, y el gallo, pájaro solar, representaba según él el eje de los signos opuestos Acuario-Leo.

Parandrus - (Europa). Según los Bestiarios se trata de un monstruo de Etiopía, grande como un buey, pero con la cabeza y los cuernos de ciervo y el pelaje de un oso. Se dice que el color de este animal, en caso de peligro, puede asimilarse al de su entorno, tal como hacen los camaleones . De esta extraña cualidad habla ya Eliano, según el cual el cual el Parandrus, cuando está asustado, "refleja el color de todos los árboles , las matas, las flores o los lugares en los que se encuentra; por ese motivo se captura muy raramente".


Grifo - [...] El grifo [...] está compuesto por los dos animales que más que cualquier otro son representativos del poder y de la nobleza: el león y el águila, respectivamente los que más connotaciones tienen de todos los animales de tierra y aire. La forma varía con el tiempo y en el espacio, pero sigue siendo siempre fácilmente reconocible: el cuerpo es siempre el del poderoso león, aunque provisto de grandes alas; la cabeza es generalmente de de águila (o de buitre), y sólo esporádicamente, por lo general en Mesopotamia, también es de león; las cuatro patas presentan todas las variantes posibles: son todas de águila, todas de león, o bien dos de la una y dos del otro.
La elegancia de la forma y la nobleza de los dos constituyentes del grifo hacían de él un emblema extraordinariamente significativo de la realeza y explican el larguísimo uso hecho de él en el campo de la heráldica. Pero además de eso, el hecho de estar compuesto de los exponentes más representativos de los habitantes del cielo y de la tierra se prestaban muy bien a hacer de alegoría de la doble naturaleza de Cristo, divina y humana, y eso explica la popularidad de este tema en el simbolismo cristiano. [...¡cuatro páginas!...]

Alkyon - (Grecia). Es un pájaro semifabuloso. De hecho, a partir de las descripciones que de él nos dan los autores antiguos, empezando por el perspicaz Aristóteles, es fácil identificar en él [...] al martín pescador. [...] el alción [...] construye un nido flotante sobre el agua, con un misterioso material, poroso como una esponja, pero rígido. Sobre esta curiosa balsa incuba sus huevos. Esta delicada operación se ve facilitada por el hecho de que, durante la construcción del nido, que se produce durante los siete días antes del solsticio de invierno, y durante todo el periodo de la incubación y la alimentación de los polluelos, es decir durante los siete días siguientes, el mar, por benevolencia divina, permanece liso como una balsa de aceite. Estos quince días los conocen los marineros como los "días del Alción", y se repiten metódicamente cada año.
En la mitología griega, Alkyon era una doncella, hija de Eolo, rey de Tesalia, que había tomado por esposo a Ceyx. El matrimonio era tan feliz que ambos no dudaban en equipararse a Zeus y a hera. Los dioses, irritados por este parangón blasfemo, los transformaron en pájaros. Puesto que construían su nido a la orilla del mar, que continuamente se lo destruía, Zeus se compadeció y, olvidando una parte de la ofensa, ordenó a los elementos que se aplacasen durante los siete días anteriores y los siete días posteriores al período de incubación de Alkyon, que era el solsticio de invierno.


Para rellenar los espacios [...] y saber más cosas sobre más monstuos, consultar el libro "Diccionario Ilustrado de los Monstuos", de Massimo Izzi, editorial Alejandría.

17/1/09

Otra continuación

Una de las cosas que me gustan de Wikipedia, es que es un organismo cambiante. Puedes mirar el mismo artículo una vez al mes, porque siempre hay un entendido de la materia que aporta algo interesante. Esto es lo que me ha pasado con el Siete, que desde el post que subí se han añadido muchas cosas nuevas. ¡Así que casi puedo empezar de nuevo! No lo haré, no lo haré...

Había escrito una definición muy por encima del Siete, sobre las Siete Estrellas Peregrinas que estudiaban los astrónomos babilonios, sobre los siete sentidos, sobre las siete esferas celestes, en las que se creyó hasta Copérnico, y sobre el ciclo lunar, un gran múltiplo del siete. Ahora tocaría el Siete en la Biblia, pero queda mucho por añadir...

En la simbología numérica cristiana, el siete es la suma de todo lo que existe, porque es también la suma de 3, que representa a la Santísima Trinidad y por lo tanto a lo divino, y de 4, que es el número de los elementos fuego, tierra, aire y agua y de las cosas materiales.

El siete aparece frecuentemente en la Psicología y el estudio del comportamiento de las personas, pero no soy capaz de entenderlo exactamente ni resumirlo de forma mínimamente comprensible, así que ¡siguiente!

Aunque hasta ahora hemos hablado de los babilonios como los primeros que usaron el Siete como símbolo místico, pero hay que concretar que éstos probablemente lo cogieron de culturas mesopotámicas como los sumerios, que creían en la existencia de siete Demonios.


A partir de los siete planetas, que los babilonios consideraban manifestaciones divinas, construyeron una visión del mundo alrededor de este número. Había siete ríos, siete colores, siete metales... También existían siete cielos y siete torres cósmicas con siete escalones cada una. Además, el legendario rey Gilgamesh tenía siete rizos y el árbol de la vida, siete ramas. De camino al mundo de los muertos había que cruzar siete puertas y el ciclo del río que cruzaba el país tenía ciclos de siete días. En el calendario babilónico, los días 7, 14, 21, 28 y 19 (30+19=49) eran de mala suerte y el rey debía hacer un sacrificio. Más tarde, alrededor del 1800 a. C. el rey Sagrob sustituyó la semana de cinco días por la de siete.

En Persia, Egipto e India el siete tuvo igualmente un papel importante. En India, tras siete generaciones se cambiaba la casta y posición social de una familia hacia arriba o abajo según sus méritos.

Y hablando de Egipto, supongo que todos habréis oído de los siete años de vacas flacas y los siete años de vacas gordas. Surfeando en internet me he topado con una página alemana que explica detalladamente el porqué de esas plagas, que están relacionadas con las crecidas y bajadas del Nilo, que se producían en intervalos de dos, cuatro y también siete años. Estos se deben en parte al Fenómeno del Niño en el Pacífico y a variaciones climáticas en el Atlaántico Norte. El Nilo tiene también ciclos de doce, diecinueve, 64 y 256, que los especialistas atribuyen a influencias de los astros.

9/9/08

El suplicio de Sísifo

"Y vi a Sísifo, que soportaba pesados dolores, llevando una enorme piedra entre sus brazos. Hacía fuerza apoyándose con manos y pies y empujaba la piedra hacia arriba, hacia la cumbre, pero cuando iba a trasponer la cresta, una poderosa fuerza le hacía volver una y otra vez y rodaba hacia la llanura la desvergonzada piedra. Sin embargo, él la empujaba de nuevo con los músculos en tensión y el sudor se deslizaba por sus miembros y el polvo caía de su cabeza."

Homero, La Odisea, Canto XI.


Sísifo es un personaje de la mitología griega, hijo de Eolo (rey de Eólida, posteriormente llamada Tesalia) y de Enareta. Su esposa fue Mérope, hija de Atlas y de la oceánida Pléyone y por lo tanto una de las Pléyades, aquella que es invisible, avergonzada de su unión con un mortal. Con ella fue padre de Glaucos, Órnito, Tesandro y Halmo.

Sísifo fundó y gobernó la ciudad de Éfira, que más tarde cambió su nombre por el de Corinto. Sin embargo, no pudo heredar el reino de su padre, ya que su hermano Salmoneo le ursupó el trono. Ayudado por un oráculo, Sísifo halló una cruel manera de vengarse seduciendo a su sobrina Tiro, hija de Salmoneo. Aunque Tiro se dio cuenta de las intenciones de su tío y mató a los dos niños frutos de esta unión, Sísifo no se dio por vencido, sino que declaró que los hijos eran del propio Salmoneo y que él mismo los había matado, intentando así ocultar el incesto. Así Salmoneo fue desterrado.

Esta imagen enlaza con el otro mito que publiqué en el blog. Es Perséfone supervisando el trabajo de Sísifo.

En esta así como en muchas más leyendas se muestra la excepcional inteligencia de Sísifo, que le acarreó enemigos entre dioses y mortales. Se cuenta por ejemplo que poseía un maravilloso rebaño del que su vecino Autólico robaba cada día varias piezas, sin que Sísifo pudiera hacer nada por remediarlo, ya que el padre de Autólico era Hermes y le había dado el don de robar con astucia. Se cuenta incluso de que era capaz de cambiar las características de los animales hasta dejarlos irreconocibles. Pero a Sísifo se le ocurrió grabar en las pezuñas de sus animales "Robado por Autólico", de modo que el robo se hizo evidente cuando al día siguiente se fue a reclamar sus animales y pudo mostrar el grabado. Después de ese episodio, Sísifo entro en la casa de su vecino y sedujo a la hija de éste, Anticlea, aunque según algunas fuentes le fue entregada voluntariamiente porque Autólico quería un nieto tan sagaz como Sísifo. El caso es que así nació Odiseo, también llamado Ulises y conocido como el hombre de las mil tretas.

En otra ocasión, Sísifo fue testigo del rapto de Egina por parte de Júpiter y se lo reveló al padre de ésta, el dios fluvial Asopo, a cambio de una fuente en Corinto. El padre de todos los dioses le quiso castigar y mandó a Tánatos, la Muerte a buscarlo. Pero Sísifo logró encadenarlo y nadie murió hasta que días más tarde Ares acudió a liberarlo. Entonces el primero en bajar al Infierno fue Sísifo, pero le dijo a su mujer que no celebrase los ritos funerarios tradicionales, de modo que cuando Hades le preguntó por ellos, pidió permiso para subir a la Tierra a castigar a su mujer. No volvió al reino de Hades hasta muchos años después. Por estos engaños, los jueces de los muertos le condenaron a un castigo ejemplar, que le otorgaba la inmortalidad que tanto deseaba, pero que le obligaba a pasar la eternidad ocupado en una ardua tarea. Debía empujar una pesada roca hasta la cima de una montaña, y cada vez que estaba a punto de alcanzarla la piedra se caía rodando hasta volver al pie de la pendiente.


Sísifo ha sido fotografiado en el valle de Gama en una actitud bastante rebelde, pues parecía cansado ya de hacer siempre lo mismo y esta vez empujaba la piedra hacia abajo. Ya me enteraré de porqué Júpiter todavía no le ha partido con uno de sus rayos.

20/7/08

En el séptimo mes...

...del año dosmilséptimoyuno.

Matemáticamente el número siete se podría definir como el número que sigue al seis y precede al ocho (grrrñññ, aahuhhh, snurrrrpf, tsktsktsk, crrrrrrx, hmpfff, bluuurp). Es un número natural (se utiliza para contar los elementos de un conjunto), positivo (es mayor que 0), impar (no es múltiplo de dos) y primo (sólo es divisible entre sí mismo y la unidad). Se podría añadir que es el cuarto y último número primo de una sola cifra.


Sin embargo, el siete tiene innumerables significados simbólicos, pues se relaciona con conceptos de todo tipo, desde divinos hasta cotidianos. Incluso, no sé si debido a eso, es el número favorito del 1 al 9 de la mayoría de las personas. Mis números favoritos son el 3 y el 9, pero lamentablemente no he encontrado nada interesante sobre ellos...

Moneda helvética con la imagen de un caballo de siete patas


Primero, unos interesantes argumentos que intentan explicar el porqué de la importancia del siete en la mayoría de las culturas. Los antiguos astrónomos observaban en el firmamento las "Siete Estrellas Peregrinas": el Sol, la Luna y Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, apreciables a simple vista y considerados estrellas móviles. Otra justificación puede ser la presencia de siete aperturas en la cabeza por las que se percibe el exterior y también los siete sentidos: los cinco que conocemos, a los que se añadían el equilibrio y la orientación.

En muchas culturas el cielo se consideraba, y se sigue considerando, la morada de los seres superiores y creadores de la vida y, volviendo a las "Siete Estrellas Peregrinas", se relacionaban con Dioses y Demonios que gobernaban el Cosmos y mantenían el orden en el mundo. De esta creencia también deriva la idea de las siete esferas celestes en las que supuestamente están engarzadas las estrellas y a cada una de ellas se le atribuyó un río, un color... Sólo cuando Copérnico demostró su teoría heliocéntrica (que la Tierra giraba alrededor del Sol y no al revés) cambió esta percepción del Universo.


Sin embargo, el siete sigue estando presente en el cielo, concretamente en la Luna. Se puede ver de dos formas: las siete primeras cifras suman 28, días que dura el ciclo lunar, y éste se divide a su vez en cuatro semanas de siete días.

No quiero hacer los capítulos muy largos, así que dejaré para el próximo el siete en diversas sociedades.

25/5/08

Hay un tiempo para todo

Démeter

Démeter es la diosa de todo lo que crece sobre la tierra, de todo lo que es sembrado y cosechado. Reina sobre los campos de cereales, los prados de alfalfa, las plantaciones de cerezos y naranjas y sobre los campos de lavanda. Es una favorita de Zeus, y eso siempre tiene sus ventajas, aunque es de temer la venganza de su esposa Hera. Démeter tiene dos hijos del padre de todos los dioses, un chico y una chica. Ella se llama Perséfone y es su preferida. Se dedica a crear nuevas flores y ayuda así a su madre. Su cuerpo es delgado y flexible como el tallo de una planta, su piel es suave como los pétalos de sus creaciones y tiene los ojos del color de las nomeolvides azules. Hoy Perséfone ha salido con su cubo de pintura a colorear unas flores transparentes que ha descubierto en un prado cercano. De repente ve un extraño arbusto que le es desconocido. Sus hojas son de un verde brillante y cuelgan de él unos pequeños frutos rojos similares a gotas de sangre. Después de contemplarlo un instante, decide que no le gusta y se apresura a arrancarlo. Pero el arbusto se agarra con toda la fuerza de sus raíces a la tierra. Cuando por fin consigue soltarlo y se quiere dar la vuelta para dedicarse a sus flores, se da cuenta con horror que el arbusto ha dejado un gran agujero negro, que se va extendiendo y del que salen unos sonidos escalofriantes. Ante su mirada sorprendida surgen de él seis caballos negros que tiran de un carro de oro. El auriga lleva un largo manto oscuro y una corona negra en la cabeza. Antes de que a Perséfone le dé tiempo de gritar, la misteriosa figura la coge y conduce su carro de nuevo al interior del pozo, que se cierra detrás de ellos como si nunca hubiese existido.
Démeter se preocupa más y más cuando su hija no vuelve al atardecer, hasta que decide ir a buscarla. Se monta con rapidez en su carro trenzado y vuela de un sitio a otro como un rayo verde. Al amanecer siguiente llega por fin al claro donde ha sucedido el rapto, y ve el arbusto arrancado, las huellas de dos grandes ruedas y el bote de pintura de Perséfone tirado. Llora de desesperación mientras escucha toda la historia, que le cuentan los árboles y la hierba. Ella puede adivinar quién le ha robado su hija: Hades, el dios de los Infiernos, y su desesperanza se incrementa cuando se imagina a la diosa de las flores encerrada en su lóbrega morada. Ante ella ve aparecer a un niño que busca setas para cenar. Éste se ríe de la diosa, pues nunca ha visto a un adulto llorar de esa forma. Gran error, porque Démeter, loca de rabia lo convierte en una lagartija. El chico no está acostumbrado a ser una lagartija y no sabe que hacer cuando un halcón se deja caer con un grito para atraparle. No ha durado mucho como lagartija.
Démeter ya ha llegado al Olimpo, le falta tiempo para irrumpir en el salón del trono y arrodillarse ante Zeus, el que porta la égida. "¡Justicia! Oh, Zeus, tu hermano Hades ha robado a nuestra hija ¡a nuestra hija!". Es que ella sabe en las posesiones es donde le duele al padre de los dioses. Pero en este caso no funciona, porque Hades es su hermano y al fin y al cabo todo se queda en la familia.
Así que Zeus contesta que Hades es un buen partido para su hija y que no se preocupe demasiado. Démeter se da cuenta de que será difícil conseguir un juicio justo, ya que a Zeus se le ve muy contento con su nuevo rayo, que lanza destellos azules y plateados. No es complicado deducir quién le ha hecho el maravilloso regalo. Claro que Démeter también tiene posibilidades de ejercer presión. Varias semanas más tarde, Zeus está intentando conciliar el sueño después de una agitada sesión de gobierno. Eso de ser el regidor del mundo es muy cansado. Por ello se molesta más y más y más cuando nota que algo le impide dormir como se merece. Es un murmullo proveniente de la tierra. Otra vez los humanos, claro. Nunca ningún animal le ha dado tantos problemas como le da el hombre. Sin embargo, parece que ocurre algo serio ahí abajo. Las cosechas están podridas, los campos secos, los árboles no llevan hojas, flores ni frutos y los animales al igual que los humanos morían de hambre. El dios de dioses llega a la conclusión que ha llegado la hora de solucionar el problema de Démeter para poder echarse la bien merecida siesta. La diosa de los campos llega exultante al palacio del Olimpo, y con razón, pues Zeus acuerda devolverle a su hija si ésta no ha comido nada en los Infiernos. Démeter está segura de haber conseguido lo que deseaba, ya que cree que su hija es demasiado infeliz en el reino de Hades como para tragar un sólo bocado de comida.
Y así pinta la cosa, ciertamente. El amo de los muertos está desesperado por conseguir que su amada coma algo. Le prepara deliciosos banquetes, le regala las joyas que una mortal ni siquiera podría imaginar e incluso le cede un jardín, donde puede plantar flores que no necesitan la luz del sol. Aún así, Perséfone no se digna a hablar con él salvo cuando se desahoga lanzándole terribles insultos a la cabeza. De todas formas, en el fondo, a la joven le agrada el cambio y tener al indomable rey de las almas pendiente de sus labios, estar rodeada de todo tipo de atenciones y bailar con los espíritus alegres en los Campos Elíseos. Nunca se lo confesaría a nadie, de modo que mantiene en pie su rechazo. Eso sí, Perséfone se ha encariñado en un niño recién llegado. Él la acompaña a todas partes, no habla y pasa desapercibido. Lo único extraño es que parece no tener párpados. La diosa de las flores no puede saber que es el mismo chico que su madre convirtió en lagartija. Pero él si lo sabe y clama venganza. Por eso, en un momento en el que los olores de otra comida deliciosa tientan a Perséfone y su voluntad flaquea, le trae la granada más bonita del jardín, jugosa y roja como un rubí. Ella piensa que Hades no se dará cuenta, y ávida abre el fruto por la mitad. Dudosa aún coge una perla y se la mete en la boca. Parece que nunca ha probado nada tan delicioso como aquellas pepitas agridulces. Toma otra, y luego dos más. Va por la sexta cuando viene su primo Hermes, el mensajero de los dioses, para anunciarle el acuerdo al que han llegado sus padres. Se van juntos y llegan felices a la morada de Démeter, pero mientras ésta abraza a su hija, Hades ya ha acudido a Zeus para enseñarle la granada empezada... En vista de lo ocurrido, el padre de los Dioses se decide por una solución intermedia. Como son seis las pepitas de granada que ha comido, van a ser seis los meses del año que Perséfone tenga que pasar en el Infierno con su esposo, y seis los que pase en los campos con su madre. Démeter lo acepta a regañadientes. "Sufriré cada día que no estés conmigo. Sufriré yo y también sufrirán todos los seres vivos, pues no crecerá cosecha alguna ni habrá hojas en los árboles o hierba en los prados durante los meses que pases con Hades".
Y esa es la razón por la que en el año hay un tiempo para sembrar y recolectar y disfrutar del verdor de los campos, y otro en el que la tierra descansa bajo una gruesa capa de hielo. En esa época se puede escuchar a veces la risa del dios de los muertos, que le da la bienvenida a su esposa, confundido con el bramido del viento o con los aullidos de los lobos.

Adaptación libre de Lea Sánchez Milde

5/4/08

Mi unicornio azul ayer se me perdió...

...pastando lo dejé
y desapareció.
Cualquier información
bien la voy a pagar:
las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió.
No sé si se me fue,
no sé si se extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él,
le ruego información:
cien mil o un millón,
yo pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Mi unicornio y yo
hicimos amistad
-un poco con amor,
un poco con verdad-
Con su cuerno de añil
pescaba una canción.
Saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión.
Pero no tengo más
que un unicornio azul.
-y aunque tuviera dos,
yo sólo quiero aquel-:
cualquier información
la pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.


Silvio Rodríguez


El unicornio clásico se representa a menudo con cuerpo de caballo blanco, patas de antílope, barba de chivo, cola de jabalí o león y un cuerno en espiral en la frente, blanco en la base, negro en el cento y con la punta roja. Se puede pensar que el mito del unicornio está basado en algunas especies de antílopes, cuyos cuernos se enrollaban en espiral formando uno sólo, y del rinoceronte, que llamaba la atención por su único cuerno. La primera vez que se escribe sobre este Ser Fabuloso es cerca de 400 a. C., cuando el médico griego Ctesias cree verlo en sus expediciones por la India. También hay numerosas historias en la culturas romanas, macedónicas y vikingas. Los vikingos concretamente comerciaban con cuernos de narval que hacían pasar por unos de unicornio. Esto era una fuente de riqueza, ya que a los cuernos de unicornio se les atribuían todo tipo de cualidades maravillosas, que convertían al dueño en el hombre más feliz de la Tierra
. Muchos nobles y ricos mandaron dar caza a un unicornio para poseer su preciado cuerno. Pretendían una vida larga, protección y cura contra todos los venenos y enfermedades, el don de la adivinación, la felicidad, la suerte, poderes mágicos... Esto los llevaba incluso a consumir polvo de cuerno de unicornio en una copa de cuerno de unicornio.

Se dice que el unicornio es esquivo y solitario, por lo que su caza era muy difícil. Sin embargo, había una forma de atraparle: como era un símbolo de pureza, le encantaba apoyar su cabeza en el regazo de una jóven vírgen. En algún texto se cita que si por casualidad la supuesta vírgen no lo era, el animal se enfurecía y la mataba transpasándola con su letal cuerno.
Actualmente, el unicornio parece ser una especie de caballo de largas crines plateadas y un cuerno blanco y brillante que reúne símbolos masculinos y femeninos, positivos y negativos, se piensa que creó el mundo y en las imagenes siempre aparece bebiendo, corriendo o como mínimo iluminado por un la luna. Cuando busqué un poco en google se me aparecierón un montón de páginas llenas de estrellas, lunas, hadas y rayos rosas que decían innumerables cosas sobre los unicornios. Creo que si todas fuesen verdad, el pobre unicornio explotaría. Lo único que me ha llamado la atención, es que se cuenta que por cada experiencia que el animal vive, se origina un surco en su cuerno, de modo que un unicornio viejo tiene un cuerno con mucha espiral, mientras que el de una cría es casi liso.
Mi padre se compró el año pasado un bestiario medieval, en el que encontramos los siguientes textos sobre el unicornio:

"Soy semejante al unicornio, / que queda atónito al mirar / Cuando contempla a la doncella. / Tanto goza con su tormento, / Que cae exánime en su regazo; / Entonces, lo matan a traición. / De igual modo me han matado / Amor y mi señora, en verdad: / Tienen mi corazón, y no puedo recobrarlo. / Señora, cuando ante vos me hallé, / Y os vi por primera vez, / Mi corazón tanto se estremeció / Que quedó con vos cuando os dejé. / entonces fue llevado sin rescate, / Cautivo a la dulce prisión / Cuyos pilares son de deseo, / Sus puertas de hermoso mirar / Y sus cadenas de buena esperanza."
Thibault, canción XXXIV, estr. 1 y 2

"Mujer salvaje con unicornio", aprox. 1500

"Y si la doncella no es virgen, el unicornio se cuida de reclinarse en su regazo; al contrario, mata a la jóven corrupta e impura. (...)
El doctor Plinio dice también en su 8º libro que, cuando quiere luchar contra el elefante, al que odia mortalmente, lima y afila su cuerno contra las piedras, como lo haría un carnicero con su cuchillo para matar un animal. (...)
Hay tres tipos de (...) unicornios. Unos tienen cuerpo de caballo, cabeza de ciervo y rabo de jabalí, y los cuernos negros, más oscuros que los demás. Estos tienen el cuerno de dos codos de largo. algunos no llaman unicornios a estos (...), sino
monoteros o monoceron. Otro tipo de unicornio es llamado eglisseron, es decir, cabra cornuda; éste es grande y alto como un caballo de gran alzada, y semejante a un chivo, y tiene el cuerno muy afilado. La otra clase de unicornio es similar a un buey, y salpicado de manchas blancas. Éste tiene el cuerno entre negro y pardo, como el primer tipo (...); cuando ve a su enemigo, se enfurece como un toro.
Propietez, 559-560

"Santa Margarita de Antioch", aprox. 1440

"Os hablaré ahora del unicornio, un animal que solamente tiene un cuerno situado en medio de la frente. Este animal es tan bravo, tan combativo y tan aguerrido, que ataca a los elefantes; es el más temible de todos los animales que existen en el mundo. Combate con fiereza contra el elefante. Tiene la pezuña tan dura y cortante, y su punta tan afilada, que no hay nada que golpee sin atravesarlo ni hendirlo. El elefante no puede defenderse de él cuando le ataca: pues le hiere tan fuerte bajo el vientre con su pezuña cortante como una hoja, que lo destripa del todo."
Guillaume le Clerc, vv.1375-1392

folio 10 del "El bestiario de Rochester", siglo XIII

Bueno, y todo esto venía porque quería subir esta foto que mis padres hicieron en el valle de Valdegama. Parece ser que nosotros somos extremadamente puros (que no puritanos), porque al aroma de nuestra presencia se presentó un unicornio y Andrea logró con presteza capturarlo en su cámara digital, aunque nosotros no queremos el cuerno para nada porque respetamos la biodiversidad y queremos que todos los seres sean felices en este mundo maravilloso. A ver quién de vosotros es suficientemente virgen para verlo... Solución en el próximo número.